Damián Ruiz - Barcelona (España) - info@ipitia.com - www.comprendernos.com

¿Cómo dejar de ser un maltratador?

La mayoría de los artículos sobre este tema se dirigen a las mujeres maltratadas, auténticas víctimas de un determinado tipo de hombres que pagan su frustración y su impotencia con sus parejas.

En este caso me dirijo a los varones que, por una razón u otra, desarrollan una actitud de desprecio y violencia psíquica o física hacia sus mujeres.

Empecemos por varias ideas claras y fundamentales:

1. Ella no tiene la culpa de tu fracaso
2. Ella no puede proveerte de todo el amor que necesitas
3. Ella no es un vertedero donde puedes descargar toda tu rabia
4. Ella no es una esclava a tu servicio
5. Ella no tiene porque admirarte sino considera que hay motivos para ello

En caso de que estés emparejado, conviviendo o no, con una mujer que tú consideras insoportable debes optar por la separación o el divorcio, si es que la situación no se puede arreglar. Si hay hijos de por medio y la legislación de tu país favorece a la madre tienes que aceptar esa realidad. Con el tiempo las cosas acaban poniéndose en su sitio.

Dicho esto, ¿te has planteado la enorme frustración en la que vives? Desde una perspectiva junguiana (psicología de Carl G. Jung) podríamos decir que tu “ánima” (aspecto inconsciente femenino en el hombre, para explicarlo de forma breve y sencilla) está completamente ahogada, que necesitas comprensión, cariño y ternura pero que no tienes ni idea de cómo conseguirlo, y entonces lo exiges de una manera autoritaria, violenta, despótica…

Para poder reconciliarte contigo mismo será necesario que hagas acopio de la suficiente humildad como para poder expresar lo que verdaderamente necesitas, ya sea a tu pareja, a un familiar, amigo o terapeuta. Sólo hablando desde el corazón, desde esa tremenda soledad interior en la que te encuentras podrás empezar a sanarte.

Un hombre que maltrata no deja de ser un hombre herido, alguien que necesita ser curado con mucha comprensión, pero que no sabe cómo llegar a ello y por tanto convierte a la mujer en una víctima, a veces, muchas veces, desgraciadamente, mortal.

Si es tu caso reflexiona, y procura sentir la enorme tristeza interior, la necesidad, casi infantil, de ser amado y así poder dejar libre a la otra persona, que ya sea mejor o peor, no tiene porqué convertirse en el depósito de todos tus complejos y frustraciones.

Acepta el niño interior, escúchale y entrégalo, con sencillez, al abrigo de los demás.

Damián Ruiz

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