Damián Ruiz - Barcelona (España) - info@ipitia.com - www.comprendernos.com

De vuelta

¿Quién eres? ¿Quién soy? Cada uno de nosotros está configurado principalmente por un arquetipo, y por tanto condicionado a repetir la historia de su mito una y otra vez hasta que no tome conciencia de ello (de esto ya hablaré).

Y a veces tardamos en tomar conciencia. Uno que, a veces, puede pecar de cierta ingenuidad por mucha psicología que haya estudiado, experiencia terapéutica tenga y novelas de detectives haya leído, como es mi caso, puede tardar mucho tiempo en descubrir algo de sí mismo.

Hace ya unos años, no muchos, una buena amiga me dijo que mi principal defecto era el orgullo. Yo me quedé absolutamente perplejo, ¿yo orgulloso? Alguien campechano, afable, de buen trato como yo, ¿y tenía de mí esa consideración? ¿orgulloso? Y me lo razonó. Pero no conforme con eso lo pregunté a más amigos, y todos me lo confirmaron. ¡Qué terrible descubrimiento! ¡No lo sabía! Evidentemente me puse a trabajarlo y a tratar de reconocerlo, y a, honestamente, reducirlo de una manera vivencial, no postiza.

Otra de mis grandes descubrimientos, que ya lo sabía, pero todavía no tenía integrado era el hecho de que el concepto de belleza es subjetivo. Siempre pensé que era una forma de conformismo o resignación ante lo que a cada uno le había tocado en suerte tanto por sí mismo como por pareja. ¡Y no! Hay personas que ven belleza donde yo, que en cuanto al físico, me atengo al canon estético clásico, soy incapaz de percibirla. Pero, ¡ah, que contradicción! ¡A mí me gusta más el arte contemporáneo que el clásico! Lo bien que me hubiera ido de haber “integrado” esto en mi juventud. Yo que pensaba que por no tener un cuerpo y un rostro apolíneos nadie se podía enamorar de mí. ¡Craso error! ¡Y oportunidades perdidas!

Otra cosa es cuando descubrí que ¡no era de izquierdas! Casi me asusto, la mayor parte de mis amigos y familiares lo eran. ¡Y yo no! ¿Cómo podía cometer semejante pecado? Me parecía, por parte de un joven hijo de familia obrera como es el caso, casi un acto de esnobismo, de arrogancia. ¡Tuve que leer tanto para calmarme! Y me calmé: creo en la libertad individual, en el orden social, en el respeto a la identidad de un país y a la tradición, y en una actitud estética ante la vida. ¿Está eso reñido con la justicia social? En absoluto, nada más lejos que dejar desamparado a quienes lo necesitan de verdad por un motivo u otro (ancianos, enfermos y parados, punto pelota. Lo demás es despilfarro). Y a partir de ahí que cada palo aguante su vela. Y por supuesto, respeto profundísimamente cualquier ideología, como dijo Voltaire “daría mi vida para que pudieras defender ideas contrarias a las mías”. Pero yo también pido que me respeten a mí (rodeado como vivo de izquierdistas, ecologistas y nacionalistas, ¡menuda oveja negra!). Y como es mucho más fácil confesarse de izquierdas que liberal animo a que quién lea esto no tenga miedo a abrirse, a mostrarse, a ser verdaderamente quien es.

También indague sobre sexualidad. ¡Qué mundo! ¡Cuánto por descubrir sobre uno mismo!

Y sobre todo cuanto por diferenciar entre sensualidad, erotismo por una parte y sexualidad por otra, y cuanto entre afecto y sexo, y quizás sería interesante reflexionar, prometo hacerlo más adelante, entre la falta de Eros en la vida cotidiana y el exceso de compulsión sexual, y entre la falta de afecto en la vida cotidiana (repito expresamente) y el exceso de compulsión sexual. La sensualidad y la afectividad, y su expresión, van unidas a una posición madura e integrada, la compulsión al miedo y a la cobardía vital.

Y por último aquellos de vosotros que me leéis con asiduidad ya os habréis dado cuenta de que estoy un poquito alejado del consejero “buenista” tan de moda hoy en día, ese que no sirve para la vida real pero que después de leerlo parece que te has tomado una tila, balsámico pero inútil.

Y es que en esta vida hay que ser fuerte, posicionarse con firmeza, implicarse a fondo, llegar a saber lo que uno quiere e ir a por ello. Todo desde la ética y la determinación. Posteriormente ya vendrán procesos más complejos, tanto a nivel de trabajo con el inconsciente como espiritual. Pero no empecemos la casa por el tejado.

¡Inicio del curso terapéutico! ¡Vamos a mejorarnos y si es necesario nos transformaremos!

¡Feliz 2013-14!

Damián Ruiz

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Una respuesta a De vuelta

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    Saludos

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