Damián Ruiz - Barcelona (España) - info@ipitia.com - www.comprendernos.com

La belleza

¿Cuántos silencios son necesarios para alcanzar la belleza? Apenas percibida más que en sus efectos evidentes, la belleza, furtiva, escapa de la mirada de aquellos que no se dispusieron a su contemplación.

La belleza que acompaña Mahler en Venecia o la que muestra Fellini emergiendo de la Fontana di Trevi en Roma, acompañada del dolor o de la pasión, efímera e inalcanzable, sensual y banal, ligera o permanente, la belleza crea la mágica ilusión capaz de transformar al más escéptico de los humanos y llevarlo al territorio de lo desconocido, allí donde Afrodita y Eros se diluyen permitiendo todas las posibilidades arrinconadas en el corazón.

Este extraño atributo, poseído por igual por mujeres y hombres, por la naturaleza y las artes, incluso por la bondad de algunas almas, una vez acariciado te impide alejarte de él de forma permanente pues todo lo que encuentres en la distancia te recordará que nada, sin él, dispone a la transformación.

Una noche de primavera contemplando las sombras de la Alhambra, una mirada ajena en una calle de París, las tiernas lágrimas de un dolor puro por el amor no correspondido, Damasco de noche vista desde el monte Casium, los bosques de arces de hoja rojiza de Quebec rodeando infinitos lagos, la íntima y contenida cercanía con el amigo, el beso desbordado de la mujer que deseas, la libertad de ser un desconocido paseando solo, noctámbulo, por las ciudades de  Europa, la pasión volcada, los espléndidos rostros y cuerpos de algunas mujeres y hombres que adornan con su sola presencia la sinfonía monótona de la vida, la música, las artes, todo eso es la belleza…

Y sabiéndolo ¿a qué esperas para salir a su encuentro? ¿Qué es lo que te impide convertirte en héroe o en heroína y decidir que forme parte de tu vida? Simplemente debes quererla, la belleza llegará a ti y tu alma recobrará, de nuevo, la liviandad del que se sabe acompañado por la serenidad de los sentidos.

Hay un tiempo para poseer la belleza y toda una vida para contemplarla.

Damián Ruiz

Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *


dos + ocho =

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>