Damián Ruiz - Barcelona (España) - info@ipitia.com - www.comprendernos.com

Una vida normal

(en paz y próspera)

El mundo en el que vivimos deja a muchas personas completamente desorientadas, ya porque son jóvenes, porque han sufrido una separación o divorcio, porque están solos o, simplemente, porque están confundidos.

Algunos dirán también que no existe una vida normal, y que estilos de vida hay muchos, por supuesto, pero válidos para alcanzar la paz interior y cierto grado de prosperidad, muy pocos.

Siempre existen formas exquisitas de destrozarse la vida: a través de las adicciones, de la promiscuidad sexual, de desear la pasión amorosa de forma permanente, o de la búsqueda de cualquier tipo de placer, de poder, dinero o fama de forma ansiosa.

Ahora si alguien quiere disfrutar de lo que sería una “vida normal” tiene que atenerse a algunas variables que son inamovibles y que se basan fundamentalmente en la serenidad, el amor, la amistad y la motivación.

Voy a dar algunas ideas:

  • Si te lo puedes permitir, desarrolla un oficio o profesión en la que puedas llegar a ser especialmente bueno/a.  Deberías estar atento a la coherencia de tu formación y procurar segur una línea. Guiarte por el corazón a la hora de decidir y gestionar con la razón una buena estrategia que te permita insertarte profesionalmente en un futuro.
  • Trata de tener una pareja estable y, si lo deseáis ambos y os es posible, formar una familia. Esto vale tanto para personas heterosexuales como homosexuales.
  • Desarrolla la vida social buscando amistades afines con las que te puedas sentir totalmente cómodo, sin juzgar ni ser juzgado.
  • Desarrolla una o dos aficiones al margen de tu profesión y cultívalas.
  • Procurar prosperar económicamente, sin ansiedad ni extrema ambición, y si lo consigues sé generoso (sin alardear de ello).
  • Desarrolla una fuerte confianza y seguridad en ti mismo/a pero mantente humilde en las formas.
  • No desprecies a nadie por su condición, independientemente de que te sientas más cómodo/a con el círculo social más afín a ti.
  • Si puedes viajar hazlo, lee, aprende, culturízate, aprende, ten en cuenta las opiniones de los demás.
  • Valora las pequeñas cosas. Los actos cotidianos de amor son tremendamente más importantes que cualquier exaltación pasional fuera de tiempo.

Quizás, no nos engañemos, este ideal es el más cercano al de las clases medias occidentales de mentalidad liberal. Pero no se crean, la droga, los conflictos matrimoniales, las crisis existenciales… hacen estragos.

Y aquello que podría llegar a ser, en caso de que algunos valores tradicionales no fueran cuestionados, se acaba convirtiendo en un infierno.

Por tanto hay que recuperar el espíritu que permite ver el mundo como un lugar de oportunidades y empezar a centrarse en valorar, respetar y amar aquello que nos rodea.

Y por lo que a mí respecta, y aunque suelo ser dado a jugar un poco con algunos elementos que te pone la vida por delante, siempre he sabido distinguir lo esencial de lo accesorio, lo importante de lo trivial, lo auténtico de lo banal, y por supuesto las personas fundamentales a las que amo profundamente de aquellas, vanidosas o dañinas, que tienen la virtud, lamentablemente, de autodestruirse con sus propias acciones.

Una vida normal jamás es aburrida, contiene fuertes componentes de amor, amistad, motivación y prosperidad.

Deseo que la encuentres.

Damián Ruiz

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