Damián Ruiz - Barcelona (España) - info@ipitia.com - www.comprendernos.com

La elegancia de la solidaridad con los que sufren

image

No soy de izquierdas, no soy nacionalista, no confío en Podemos (esa mezcla de Chaves y Robespierre me parece altamente sospechosa) y creo que la mayor parte de la cúpula del PP está repleta de cínicos con poca conciencia social. Y es que siempre me gustó la libertad, el pensamiento cosmopolita, el civismo, la racionalidad, vivir en una sociedad abierta y plural donde cada uno de sus miembros tenga derecho a buscar la felicidad, -su felicidad-, a prosperar, a tratar de ser el mismo, a disfrutar de intimidad, de sus creencias, de la naturaleza y de la solidaridad del conjunto de ciudadanos de su país.

Por ello, por la misma razón que no entiendo el afán de venganza de la nueva extrema izquierda, tampoco entiendo el desprecio de los más ricos por sus conciudadanos, especialmente por aquellos que peor lo pasan en los tiempos de crisis. Y el problema es que ambos se retroalimentan.
Hay una elegancia de espíritu pero también estética en considerar el bienestar de los seres humanos como una cuestión esencial, y especialmente si son los de tu país, aunque no solo estos.

He oído demasiadas veces a ricos y a nuevos ricos hablar con menosprecio de aquellos que tienen dificultades económicas, de las clases sociales que más sufren el paro. Se les trata de débiles, de incapaces, de poco estructurados, de sentimentales con poca capacidad para prosperar. Y yo me pregunto cuál es la función de ellos, de los más pudientes.

A diferencia de la antigua aristocracia, directamente conectada con el pueblo, y que en muchas ocasiones sentía recelo hacia la burguesía por materialista y poco escrupulosa, este último sector social desde que ocupó el poder se ha mostrado tremendamente inculto en materia de compromiso social, de empatía y en algo tan básico como entender que para poder vivir en lo alto de la montaña es necesario que los que la forman, y sostienen, estén suficientemente felices como para sostenerla.
Con lo fácil que sería vivir en una sociedad liberal con un alto grado de justicia y solidaridad social, a poco que algunos tuvieran a bien entender que pasar por la vida con la única razón de acumular bienes para sí mismo y los propios es un acto además de egoísta bastante estúpido y con escaso conocimiento de las verdaderas leyes de la vida, aquellas que nos trascienden.

Ni la pobreza ni la venganza son justas.

Hay que pensar, pensar y ser conscientes de que si tú te puedes permitir determinados lujos el más pobre de tus conciudadanos debería poder tener las necesidades básicas, incluyendo salud y educación, completamente cubiertas.

La elegancia también es eso.

Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *


dos + cinco =

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>